El Tren Maya representa una esperanza para implementar un nuevo modelo turístico en los estados del sureste mexicano bajo la cuarta transformación encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. La ruta del tren está compuesta por quince estaciones, que recorrerá los estados de Chiapas, Quintana Roo, Campeche, Yucatán y Tabasco. El objetivo de la vía férrea es impulsar la actividad turística por medio del traslado de mercancías, turistas y trabajadores con el fin de contribuir a eliminar la pobreza extrema en esa región del país. El gobierno contribuirá con un 10% de la inversión total (150,000 millones de pesos), mientras que la parte restante será financiada por el sector privado en un plazo de cuatro años.
Actualmente cinco centros turísticos solamente concentran el 80% de los viajes de turistas extranjeros (Cancún, Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Vallarta-Riviera Nayarit, y Ciudad de México) de acuerdo con la Secretaría de Turismo. El gobierno de López Obrador tratará de potenciar otras zonas turísticas construyendo lugares atractivos en los estados sureños, pero tendrá que recomponer los graves problemas del turismo. En Cancún, los trabajadores viven en zonas marginadas con deficiencias en los servicios públicos; las áreas verdes han desparecido por el crecimiento de la urbanización; y las playas se han visto seriamente dañadas a causa de los desperdicios producidos principalmente por los hoteles de lujo y las empresas dedicadas a la construcción.

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