A puro golpe de tuit el presidente Donald Trump impacta sobre la economía y la geopolítica mundial sin medir los riesgos que están implícitos en sus iniciativas unilaterales. La guerra comercial entre EE UU y China ha trepado un nuevo escalón. EE UU volvió a subir los aranceles a productos chinos, mientras que China respondió con igual medida, mientras las declaraciones de ambos países subían de tono. Los mercados sintieron el impacto, las bolsas del mundo cayeron, el dólar se fortaleció y las monedas de los países emergentes se devaluaron. En nuestro país [Argentina] subieron el dólar y el riesgo país, cayó la bolsa y el precio de la soja tocó su nivel más bajo en una década.
Llevando al límite la guerra comercial las dos potencias terminarían gravando con mayores aranceles a la totalidad de las importaciones de cada país. Sería muy desigual para China, que vende mucho más de lo que compra. Una nueva guerra de monedas está en el aire. Recordar que China es el principal tenedor de bonos de la deuda estadounidense, 3,2 billones de dólares. Si se ve obligada a vender una parte hundiría la economía global.
Tanto el FMI como el BM y la OMC vienen advirtiendo que la economía mundial se está desacelerando más rápido de lo previsto. Con las medidas recientes la desaceleración se acelera. Todos están recalculando a la baja los índices de crecimiento. China lo haría al 6,3%, la tasa más baja en los últimos 25 años; Alemania, la locomotora de Europa, ha reducido a la mitad sus estimaciones, 0,5%; Rusia lo haría al 1,2%, y Brasil no logra arrancar. De los Brics solo India lo hace al 7% anual, mientras que Japón ingresaría nuevamente en el estancamiento. América Latina crecería solo el 2,4% arrastrada por la debacle venezolana y la recesión argentina.

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