divendres, 17 de maig del 2019

Vender armas para guerra de Yemen puede traer castigos futuros


- Cuando líderes políticos de Estados Unidos instaron a Donald Trump a reducir o suspender el suministro de armas a Arabia Saudita, como castigo a los inclementes bombardeos contra civiles en la guerra de cuatro años en Yemen, el presidente replicó que si el país no lo hacía, lo harían los chinos o los rusos.

En teoría eso sería posible,  pero en la práctica es una probabilidad remota, principalmente porque cambiar los sistemas de armas occidentales a los de los chinos y rusos, particularmente en medio de una guerra devastadora, sería un proceso demasiado largo, porque implica mantenimiento, servicio, entrenamiento, asesoramiento militar y suministro ininterrumpido de recambios.




Pieter Wezeman, investigador principal del Programa de Gastos de Armas y Militares del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, en inglés), dijo a IPS: “Si, (hipotéticamente) Estados Unidos y Gran Bretaña dejaran de suministrar armas a Arabia Saudita, esto sería un problema importante para los saudíes, en términos militares y financieros”.

En su opinión, a Arabia Saudita le resultaría muy difícil mantener las armas adquiridas en esos dos países, en las que confían sus militares sin el apoyo con que cuentan ahora de gran cantidad de personal estadounidense y británico en el país en este momento.

El ejército saudí podría mantener el funcionamiento de las armas por un tiempo, pero presumiblemente a un nivel operacional mucho más bajo.

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