La información que Público ha difundido sobre la relación del Centro Nacional de Inteligencia con Abdelbaki Es Satty, que según todos los indicios fue el principal responsable de los atentados cometidos en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, ha tenido, obviamente, un impacto más que considerable, pero mucho menor del que correspondería a un escándalo de esta naturaleza.
El trabajo extraordinario (1) del autor de la exclusiva, el periodista Carlos Enrique Bayo, y de quienes han hecho posible su publicación, ha sido reconocido con innumerables felicitaciones por parte de lectores y de una parte más que significativa de la profesión.
Hay que agradecer esos mensajes de enhorabuena, claro está, por muchos motivos, pero sobre todo por la solidaridad que transmiten hacia Bayo y sus compañeras y compañeros, que a pesar de presiones y amenazas, se esfuerzan en la obtención de información, a veces vergonzosamente oculta, que interesa a la ciudadanía y que dan a conocer como corresponde.
Pero más allá de las necesarias e innumerables muestras de apoyo, sorprende el silencio de numerosos medios ante un escándalo de primer orden. Cuesta entender que cuando un periódico da a conocer detalles que demuestran que el aparato de Estado pudo evitar una matanza y no lo hizo, la respuesta de la mayor parte de importantes medios españoles sea, por el momento, el desvío de la mirada.

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