dimecres, 24 de juliol del 2019

Ciudadanía universal, respuesta humanista a la violencia contra migrantes


Mueren ahogados en el Mediterráneo, se les deporta en los Balcanes, se les persigue en Estados Unidos, se les explota en el Lejano y en el Medio Oriente, se les detiene en Europa, discrimina en Suramérica, violenta en Centroamérica y África. Son despojados de sus ahorros para financiar travesías, atravesar fronteras o conseguir visados. Sobreviven en campamentos y galpones; hacinados en periferias urbanas, ocultos en barrios de baja renta, o encerrados en campos de concentración a la espera de su próxima deportación.

En todas partes el sistema les expulsa, limita, maltrata, encarcela y agrede. En muchos lugares los migrantes encuentran aversión, recelo, odio. Aunque también hay seres sensibles que aportan su cuota de humanidad poniéndose en el lugar de quienes están lejos de su entorno habitual y de sus seres queridos.




En Junio de 2017, el visionario gobierno de Evo Morales organizó en Cochabamba, Bolivia, la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal. En su declaración final, la movilidad humana es dignificada sin dobleces como “un derecho arraigado en la igualdad esencial del ser humano.”

En cuanto a la raíz sistémica de la cuestión, el texto –cuya lectura completa recomendamos-  señala: “Hemos verificado como principales causas de esta crisis los conflictos bélicos e intervenciones militares, el cambio climático y las enormes asimetrías económicas entre los Estados y al interior de ellos. Estas situaciones destructivas tienen su origen en el orden mundial dominante, que en su voracidad desmedida por el lucro y la apropiación de los bienes comunes genera violencia, promueve desigualdades, y destruye a la Madre Tierra. La crisis migratoria es una de las manifestaciones de la crisis integral de la globalización neoliberal.”

Inspirarse en una mirada humanista significa celebrar la migración, reconocer la trayectoria histórica de los conjuntos humanos hacia horizontes de confluencia y fusión. Es, en definitiva, asumir la unidad de la diversidad como proyecto hacia un espacio compartido, la Nación Humana Universal.

seguir leyendo en estrategiala

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada