dimarts, 30 de juliol del 2019

Un libro que nos ayuda a pensar cómo la educación puede contribuir a la construcción de un modelo social alternativo


Hace unos meses tuvimos ocasión de comentar el anterior libro de Enrique J. Díez, Neolliberalismo educativo: educando al nuevo sujeto neoliberal; un trabajo que sigue una línea de pensamiento de casi tres décadas y cuya muestra más destacada quizás sea la obra publicada en 2007 bajo el titulo La globalización neoliberal y sus repercusiones en la educación. El nuevo libro está realizado en colaboración con Juan R. Rodríguez Fernández, compañero de Enrique en la Universidad de León. Estructurado en dos partes y nueve capítulos, en la primera parte se aborda el análisis del discurso neoliberal y sus nefastas consecuencias, en la segunda se hacen propuestas para una polis basada en la convivencia y la solidaridad.


Reseña de La "polis" secuestrada: propuestas para una ciudad educadora, de Enrique J. Díez Gutiérrez y Juan R. Rodríguez Fernández. Editorial Trea, 2018


Los autores se sitúan en lo que se conoce como enfoques críticos en educación, “entendiendo por tales: un cuestionamiento del orden social en el que se problematiza la realidad y no se da como algo dado y natural, una toma consciente de posición ética a favor de los grupos marginados y una educación que enfatiza el carácter dialógico de la misma, huyendo de las perspectivas que consideran el proceso de enseñanza-aprendizaje como una dación paternalista del profesorado al alumnado. Se trata de una acción educativa contrahegemónica con respecto a los planteamientos neoliberales en educación, la cual se dirige al desarrollo de una ciudadanía crítica y a la lucha por una sociedad más justa e igualitaria” (Rodríguez Fernández, 2013). Y desde esta perspectiva hacen en el libro un recorrido inicial por la “cultura” neoliberal, por los valores, por la colonización ideológica que nos impregna del “sentido común” neoliberal (es interesante al respecto el pensamiento de que la democracia ha dejado de ser un concepto político para pasar a ser un concepto económico, y el libre mercado “no es ya un concepto económico, sino un principio moral”, bajo la égida neoliberal), lleva a identificar algunas reglas del juego de la vida en esta órbita ideológica, la principal, el mandamiento de la “libre elección”.

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