diumenge, 29 de setembre del 2019

EE UU: El problema con el proceso de destitución



El proceso de destitución (impeachment) de Donald Trump no detendrá el profundo deterioro que aqueja a la república estadounidense. No le restituirá mágicamente la democracia a las instituciones. No nos devolverá el Estado de derecho. No limitará el apetito depredador de los grandes bancos, la industria de la guerra y las corporaciones. No eliminará el dinero corporativo de la política ni terminará con el sistema de sobornos legalizados. No detendrá el negocio de la vigilancia y el monitoreo de la ciudadanía realizado por empresas de seguridad privadas. No terminará con el dominio del terror ejercido por las fuerzas policiales paramilitares en los barrios empobrecidos ni terminará con el encarcelamiento masivo de 2,3 millones de ciudadanos. No impedirá que los agentes de inmigración persigan a los indocumentados y les arranquen a sus hijos de los brazos y los encierren en jaulas. No pondrá fin a la extracción de combustibles fósiles ni al inminente ecocidio. No nos dará una libertad de prensa que nos libere del mandato corporativo que convierte las noticias en una farsa para hacer dinero. No terminará con las guerras infinitas y fútiles. No mitigará el odio entre las tribus guerreras del país, sino todo lo contrario, lo exacerbará.




El impeachment es cosmético. Se trata de reemplazar la cara pública del imperio con un mandarín político como Joe Biden, quien está sumergido hasta la cabeza en la corrupción y en el servicio obsequioso a los ricos y al poder corporativo. Biden llevará adelante las mismas políticas suicidas, pero con el apropiado decoro real. Las élites gobernantes ya están saturadas de la vulgaridad, estupidez y asombrosa ineptitud de Trump. Se volvieron en contra de Trump no porque este haya cometido una ofensa atroz merecedora de la destitución -hubo numerosas ofensas de este tipo incluyendo el uso de la presidencia para el enriquecimiento personal, la incitación a la violencia y al racismo, la divulgación de información clasificada a funcionarios extranjeros, la obstrucción de justicia y la incapacidad patológica de decir la verdad- sino porque cometió el error fatal de tratar de eliminar a un miembro de la élite gobernante.

Sí, Trump presionó al presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky para que le diera datos de ilegalidades cometidas por Biden y su hijo Hunter Biden, que seguramente existen. Aparentemente el presidente Trump retuvo unos 400 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania para ejercer presión. Sí, intentó bloquear la difusión del reporte de un denunciante con detalles sobre su conducta. Sí, es una violación de las leyes, percibida por muchos demócratas en el Congreso como una ofensa que amerita el juicio de destitución.

Sin embargo, este tipo de negociaciones sucias es común en las relaciones políticas internacionales.



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