Los pueblos muestran su fuerza, el poder de la movilización y de la unidad cuando se asume una causa común, las evidencias están en las calles de las grandes ciudades latinoamericanas, reclamos indígenas, obreros, campesinos, estudiantiles y ciudadanos, reclamos sociales y económicos, profundos, ancestrales y modernos, reclamos de una nueva política y otras direcciones para el porvenir de los países, los pueblos se expresan contra la opresión, la represión, la criminalización de la protesta, contra las medidas neoliberales, se gesta el fin de la “oleada conservadora” para ir en este otoño-invierno delineando la nueva primavera en Nuestra América, el ciclo de fortalecimiento de la resistencia se agiliza, los motores de la historia se sacuden a gran velocidad, la lucha de clases se revela con vigencia sea como análisis o sea como realidad concreta, Ecuador, Guatemala, Honduras, Uruguay, Costa Rica, Chile y Colombia se estremecen, mientras Cuba y Venezuela enfrentan bloqueos genocidas y campañas permanentes de agresión imperialista, a estas naciones hay que sumar ahora, los intentos conservadores de generar caos y un golpe de estado en Bolivia después de la reciente elección, en Nicaragua la provocación se mantiene en Nicaragua, por su parte, México en la coyuntura actual juega como bisagra de unidad por su renovada política exterior aunque tiene a un costado, la permanente mano del imperialismo por frontera y herencia invocada por los sectores reaccionarios. La geografía latinoamericana se ve marcada por focos insurrectos populares que nuevamente cuestionan consciente o inconscientemente las estructuras del capitalismo neocolonial, las voces de las masas irredentas gritan por el fin de la desigualdad agudizada, la primavera venidera tendrá entre sus flores una pujante imaginación colectiva cargada de conciencia en el porvenir.
En Latinoamérica la lucha de clases despierta o toma un papel abierto, un nuevo ciclo de resistencias comienza desenmascarando la supuesta estabilidad celebrada por la ultraderecha, el FMI y el imperialismo estadounidense, la “ola conservadora” cae por sus contradicciones y da paso al resurgimiento de viejas demandas, nuevas ilusiones y al necesidad de profundizar la unidad latinoamericana, integrando la resistencia y extendiéndola a cada rincón. La reformulación del proyecto social, el replanteamiento del socialismo latinoamericano tiene de igual forma, que mostrar su vitalidad y viabilidad, reestructurando concepciones, programas y clamando por las voces álgidas de la dignidad latinoamericana.

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