Santiago, Chile. Las jornadas de protesta contra la política del gobierno continuaron con vigor durante el lunes, martes, miércoles y jueves pasados. La represión oficial se aplica ya en una nueva fase directa y encubierta para intentar detener la protesta en los puntos de reunión de miles de manifestantes de ciudades como, Antofagasta, Chillán, Curicó, Viña del Mar, Valparaíso, Quilpué, Temuco, Punta Arenas, Iquique y Concepción.
Hasta el pasado miércoles, es ya de 23 muertos según la Fiscalía de Chile y el Instituto de Derechos Humanos (INDH) confirmó además que hay 5012 personas detenidas y 1778 heridas en hospitales. Las cifras aumentan como pasan las horas pues la estrategia de represión oficial se articula en un amplio abanico de flancos.
La gente que se levanta a nivel nacional dibuja ya un proceso insurrecional de rebelión no sólo a las reformas sociales consideradas como insuficientes, al mando autoritario del poder Ejecutivo y también a la constante represión de las fuerzas castrenses del Estado. Y es que incluso la encuestadora privada Cadem publicó (no.303;4/11/19) que el 57% de jóvenes menores de 35 años reconoció haber participado en protestas. De esa misma muestra, el 66% calificó como malos los anuncios sociales mientras que el 64% consideró el cambio de gabinete como negativo. Sobre una nueva Constitución, el 87% está de acuerdo y el 46% acepta que sea modificada por una Asamblea Constituyente. En cuanto a continuar con las protestas un 72% lo consideró positivo y el 69% señaló abusiva la actuación de la policía carabinera. Y cómo valoración durante el “estado de emergencia” el 67% consideró que se violaron sistemáticamente los derechos humanos. El enojo con los políticos representa ya el 59%, y previsiblemente crecerá.

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