dilluns, 18 de novembre del 2019

Bolivia. La dictadura se hace sentir en la represión contra el pueblo y sus legisladorxs/ La resistencia avanza imparable


“Bienvenidos a la dictadura” dijo una señora mientras corría de los gases lacrimógenos, las motos, las camionetas con jóvenes detenidos y las tanquetas militares. La escena sucedió en el centro de la ciudad de La Paz, en horas de la tarde, luego de que hubieran reprimido a la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, y la autoproclamada presidenta Jeanine Añez hubiera nombrado una nueva cúpula militar. 

Los acontecimientos suceden a una velocidad vertiginosa en Bolivia. El bloque que lleva adelante el golpe de Estado tiene una serie de pasos que cumplir y los lleva adelante. La autoproclamación de Añez, evangelio en mano y con la banda tricolor puesta por la Fuerza Armada Boliviana fue uno de ellos. Este miércoles sucedió el siguiente, el de ficcionar el gobierno, es decir ponerse en posición de dar órdenes. Esos pasos tienen una paradoja: mientras intentan ver que existe un nuevo gobierno apegado a las leyes, la forma anticonstitucional en que lo hacen evidencia la dimensión degolpe de Estado. No solamente para analistas, partidos y diplomáticos, sino para una parte de la población que ve en la autoproclamación un hecho imposible de justificar democráticamente. 




Esa situación se vio reflejada en el levantamiento en la ciudad de El Alto iniciado el lunes,que este miércoles se convirtió en cabildo masivo para luego descender de manera unificada a La Paz. La cantidad de gente movilizada es cada vez mayor, y su radicalidad seconsolida. La situación en ese territorio clave de la historia y dinámica política boliviana grafica lastensiones y unidades. Por un lado, las movilizaciones tienen dos puntos de unidadindiscutibles: la defensa de whipala que fue pisoteada por los golpistas -“es la revolución de las whipalas”, dijo un dirigente aimara- así como que Añez, que tuvo declaraciones anti-indigenistas, deje una presidencia ilegal.

Por otro lado, existe un punto en debate: el retorno de Evo Morales. Un sector lo canta, pide, y lucha para que sea realidad, mientras que otro se afirma como no perteneciente al Movimiento al Socialismo (MAS) –“no somos masistas”, dicen-, pero tiene claro que debe enfrentar el golpe de Estado que no distingue entre masistas o no, y persigue, reprime y asesina por igual. Esa situación parece estar en una espiral ascendente donde la violencia policial potencia el levantamiento.

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