diumenge, 3 de novembre del 2019

Después de Chile, ¿sigue Perú?


De la macroeconomía peruana, en el exterior, se dice que es la “séptima economía de Suramérica”, que con su Producto Interno Bruto (PIB) que bordea los 220 mil millones de dólares, al momento, es una de las economías regionales que más creció en los últimos 30 años bajo el régimen neoliberal.

Los pueblos y sectores del Perú deben reorganizar el Estado cooptado por el empresariado inmoral/corrupto. Urge en el Perú, como en otros países de la región, reconstruir y devolver la autoridad y la soberanía al Estado para que reconduzca la economía hacia el bienestar integral sostenible, ya no únicamente de la comunidad humana, sino del sistema Tierra como tal. El mayor peligro se cierne, ya no únicamente del “egoísmo” y de la “especulación” de los agentes neoliberales, sino sobre todo de la “factura” que irremediablemente nos pasará la Madre Tierra por el daño causado.




Falacias de la economía peruana 

Falacia del PIB peruano. Incorrecto es decir que los 220 mil millones de dólares del PIB “peruano” es de los peruanos, y es iluso creer ello. El PIB peruano, casi en su totalidad es de las empresas transnacionales, o está bajo el control de ellas. El Estado peruano participa del menos del 10% de dicho PIB. ¿Qué empresas estratégicas están bajo el control del Estado peruano? Ninguno.

Falacia del crecimiento económico. Confundir el crecimiento de la economía empresarial con la dinámica de la microeconomía familiar es como asumir que los 32 millones de peruanos son empresarios. Creció el patrimonio de las empresas. Las economías familiares, que no pudieron acceder a los “préstamos” bancarios, están casi en las mismas condiciones que antes.

Falacia de la economía del ladrillo. Al igual que en la España de finales del pasado siglo, en el Perú la “economía del ladrillo” se basa en la especulación y en el endeudamiento. Y, cuando ya no haya circulantes para “amortizar” las deudas inmobiliarias esa economía se desplomará hundiendo consigo a la “economía peruana”. Entonces, ¿será que también el Estado peruano salvará a los bancos con los ahorros de los peruanos?

Falacia del Perú país minero.

Falacia de la sostenibilidad de la inversión privada.



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