diumenge, 26 d’abril del 2020

Reflexiones de Educadores Humanistas ante la actual crisis mundial evidenciada por la pandemia


Somos educadorxs de distintos países de Latinoamérica que adherimos a la Corriente Pedagógica Humanista Universalista (Copehu) con la necesidad de profundizar en las reflexiones, comprender el momento que atraviesa la humanidad -y por tanto la educación-, aclarar aspiraciones, en el marco de una de las crisis más profundas atravesadas por el sistema, acelerada por una pandemia de coronavirus que “detuvo” repentinamente al mundo. Las consecuencias de la crisis actual aún no podemos imaginarla, pero sí podemos imaginar y comenzar a construir el mundo en el que queremos vivir, dejando atrás éste que nos fue impuesto y dado, hoy eclosionando por su misma contradicción.

Para construir una nueva sociedad son indispensables nuevos paradigmas en todas las dimensiones del quehacer humano, porque los vigentes ya no dan respuestas a las necesidades del ser humano de hoy. Se trata de un momento -a pesar del dolor y sufrimiento que genera la enfermedad pandémica- que puede ser interesante, un “alto” en el camino invitándonos a replantear de fondo el armado de este sistema y de la propia vida. Se nos habilita la posibilidad de generar nuevas actitudes y hábitos en dirección a la evolución humana, de replanteo de valores, prioridades, creencias, para encontrar nuevas respuestas. Porque no volveremos a la «normalidad» cuando el aislamiento social, preventivo y obligatorio termine ¿Qué sería lo «normal» en estos tiempos donde todo se mueve rápido y cambia constantemente?



Como educadorxs podemos repensar hoy más que nunca el sentido de nuestra vocación, de nuestras prácticas y de los vínculos que nos unen como sociedad, preguntándonos en profundidad sobre el para qué y cómo educamos, sobre el aporte de cada unx para ayudar a otrxs a ser felices y libres. Observamos que para ello precisamos conectar con preguntas y respuestas sinceras y profundas, con aspiraciones colectivas donde todxs estemos contemplados, donde el accionar común sea para el bienestar y desarrollo de toda la humanidad.

Venimos observando las falencias del sistema educativo en Latinoamérica donde hay fragmentación del Ser, no se educa para el desarrollo integral, porque el ser humano no es el valor central; por lo cual tampoco los recursos necesarios se destinan ni a la educación ni a la salud públicas. En términos generales, en distintos puntos de nuestra región para hacer frente a la pandemia se está manteniendo la educación de modo virtual como respuesta rápida -lo cual es muy valioso- pero sin embargo observamos que es una oportunidad para generar una consulta a la comunidad educativa y reflexionar sobre el futuro de la educación. Transitamos una crisis que nos interpela y nos coloca frente a una urgencia de dirigirnos hacia un nuevo modelo global, centrado en las necesidades y en los derechos de las personas.

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