dissabte, 16 de maig del 2020

Argentina: Cambiar el modo de pensar, pensar el modo de cambiar


Una especie parásita, con pautas de consumo especialmente irracionales, se expande hoy sobre el planeta. Es la especie humana. Noticias-UNGS conversó con el investigador docente Walter Pengue sobre las consecuencias de ese parasitismo y de esas irracionales pautas de consumo, y sobre por qué la pandemia que hoy alarma al mundo debe ser pensada como el resultado de un proceso de cambio global de nuestro ambiente.

El problema, dice Pengue, es la persistencia de una creencia muy inadecuada: “Pensamos desde siempre que los recursos naturales estaban a nuestra disposición para ser explotados a nuestro gusto y placer.” Pero ese serio error tiene consecuencias funestas: “El cambio de uso del suelo genera una pérdida brutal de biodiversidad y la desaparición de entornos naturales que hacen que cada vez le quede menos espacio a las otras especies para vivir en sus entornos. Esto hace que las especies supervivientes se desplacen hacia otros lugares. En definitiva, la salida o la emergencia de especies, que son de todo tipo (entre ellas los virus que alcanzan hasta el sistema humano), llegan justamente como consecuencia de estas transformaciones que estamos generando y que la sociedad mundial no está percibiendo claramente”, asegura Pengue.




Estamos frente a una oportunidad para proponernos un cambio civilizatorio, una nueva hoja de ruta hacia una transición socioambiental sostenible”, sostiene Pengue. “La ciencia ha venido avisando sobre los enormes costos que iría a enfrentar la civilización de no cambiar sus formas de producción y de consumo”, dice, y además afirma que “la mirada convencional de la ciencia sobre los problemas ambientales ha sido limitada y hasta sesgada. Es más, hoy nuevamente frente al problema de la pandemia, la expectativa solamente radica en la creación de la nueva vacuna. Ciertamente habrá una vacuna, es cuestión de tiempo, y salvará algunas vidas, quizás hasta las nuestras. Pero de no transformarse las miradas, la intensidad y recurrencia de los impactos ambientales serán cada vez más duras y, de una u otra forma, nos obligarán a cambiar”.

De estos temas habla Pengue en sus cursos, como el actual sobre Cuestiones Ambientales Contemporáneas para la carrera de Ecología, donde destaca que en realidad esos futuros ecólogos, son, más que eso, los “médicos de la naturaleza”. Y así les habla. Ellos, como este grupo de más de treinta alumnos que se reúnen semanalmente (ahora a través de sus charlas remotas) son la base de esta transformación educativa que se propone desde una universidad pública como la UNGS, que ha decidido –dice Pengue– “poner en el centro de sus preocupaciones el problema del ambiente y los derechos de todos los humanos y de todas las especies”. Pengue nos dice que abriga la esperanza de que estas ideas que semana a semana transmite a sus estudiantes alcanzarán y transformarán a miles, y le cambiarán la vida a millones.

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