dijous, 7 de maig del 2020

Cultivar sociedad y conciencia de especie


El contagio cooperativo en todas las escalas sí puede construir potencialidades que ahora no se ven. Y más si este viene desde abajo, se articula y obliga a hablar otros lenguajes más sustentables en el sistema-mundo. La salida neoliberal nos ofrece deteriorar nuestro bienestar, incrementar las posibilidades de pandemia y encerrarnos aún más en el perverso círculo de la deuda. ¿Es posible cuestionar este modelo o por el contrario saldrá reforzado bajo la tormenta planetaria del coronavirus?

Necesitamos un cuestionamiento moral y cotidiano de la salida neoliberal, en lo económico, en lo ambiental y en la estrategia de acumular adhesiones a través de la ilusión del consumo. Sin embargo, crear una nueva economía moral (que ha de basarse en la experiencia de economías que nos socialicen en otros valores, usos y costumbres) no va a pasar por el círculo de los partidos en el poder político o con aspiraciones a ello. Incluso el llamado New Green Deal (El nuevo pacto verde) suscrito por partidos alineados en la izquierda en América y Europa pretende ralentizar las emisiones, promover nuevas economías, pero el giro se antoja insuficiente en el medio plazo.





No queda otra, a mi entender, que construir y relocalizar economías, articular la defensa de un imaginario en torno a una «economía esencial» que no hipoteque nuestras vidas; proponer desde ahí agendas públicas capaces de ser sostenidas en su mayor parte desde la cogestión y el protagonismo social; y hacer lo posible por alinearse de forma concreta con la multitud variada de descontentos (y éste, aunque no lo parezca, puede ser el gran reto psicológico y social) para parar la barbarie.

¿Difícil? No, sencillamente ya está en marcha. Puede que no sea visible esa emergencia. Pero este camino del empuje social es el que puede experimentar, proponer y legitimar un cambio de calado civilizatorio. El neoliberalismo no es ni siquiera utópico, pues no plantea una salida en clave de bienestar, pero sí es definitivamente irreal, ya que no es posible seguir navegando por encima de las leyes de la termodinámica, del creciente vuelco climático o de la irrupción más agresiva de pandemias como consecuencia de la expansión de un sistema deforestador, minero y un creciente monocultivo industrial.

¿Y cómo? Cultivar sociedad pasa por construir nuevas economías y darle forma a esa economía moral (saludable, alimentaria) que sirva de freno a los atropellos de las élites o de las bases populares de la ultraderecha. Por ejemplo, de manera minoritaria aún, frágil y a veces poco articulada, la agroecología puede ser un ejemplo claro de vertebración de una nueva economía, real y moral,

seguir leyendo en bloglemu


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada