dimarts, 12 de maig del 2020

Esclavitud se moderniza para seguir viva en Brasil


“El trabajo esclavo no disminuyó, sino que cambió de forma y aumentó, se expandió a sectores que no contemplaba antes”, cree Ivanete da Silva Sousa, activista del combate a la esclavitud contemporánea en el norte de Brasil.

De la ganadería, producción de carbón vegetal y de azúcar, además de otras actividades campesinas, esa llaga creció en las ciudades, sometiendo trabajadores en la construcción, en confección textil, comercio y otros sectores, explicó a IPS.

Como una de las fundadoras del Centro de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos  (CDVDH), en 1996, Sousa acompañó la evolución de ese delito que comprende el trabajo forzado, jornadas extenuantes, condiciones degradantes y restricciones al libre desplazamiento, según tipifica el Código Penal brasileño.


Producción de carbón vegetal en Andrequice, una localidad del estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil. La actividad emplea gran cantidad de trabajadores sometidos a la esclavitud moderna, además de dañar el ambiente al deforestar extensas áreas. Por ello fue blanco de frecuentes operaciones de inspección del Equipo Móvil de combate al trabajo esclavo, especialmente durante la primera década de este siglo.

El Centro nació en Açailandia, en el oeste del estado de Maranhão, porque ese municipio de 112000 habitantes era un foco del trabajo esclavo para producir el carbón vegetal consumido por la industria siderúrgica local, exportadora de arrabio, una materia obtenida en la fundición del hierro, utilizada en la producción de acero.

Además era un gran foco de la trata de trabajadores prácticamente cautivos, por ubicarse en la frontera de Maranhão, el mayor proveedor de mano de obra para labores degradantes e ilegales, junto con el de Pará, estado campeón de esclavitud, situado en la Amazonia brasileña.

Por esas razones la española Carmen Bascarán eligió Açailandia para crear el CDVDH y poner en marcha sus ideas de misionera católica para el rescate social de los pobres. Fue el alma y la conductora del Centro, que agregó a su nombre el de ella, cuando en 2011 regresó a su país natal.







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