dissabte, 30 de maig del 2020

La caída de la otra mitad del mundo


Un compañero de la Agencia me proponía mirar la portada del sitio online del Washington Post. Si bien llevábamos semanas hablando de que el estallido en los Estados Unidos era inminente, las brutales imágenes de represión, de incendios, de gente saqueando, uno desearía no tener que narrarlas, porque sabe lo que indican.

Indican sufrimiento, indican fastidio, hartazgo, incapacidad para seguir soportando los condicionamientos de un sistema económico y social invivible. Incapacidad para seguir soportando la segregación y la gobernanza de propagadores de la exclusión y el abandono de los que menos tienen.




Miraba la puesta en escena, la cobertura mediática de lo que ocurre en el país más civilizado del planeta y me daba cuenta que las comunidades originarias, donde la COVID-19 está haciendo estragos, no figuraban; ni los inmigrantes; ni las mujeres; ni los homeless… Es decir, estaba presenciando la eclosión de un fenómeno brutal, pero que solo era una de las piezas de ese dominó que se está cayendo ficha a ficha.

Imposible no recordar a Jeremiah, esa saga de cómic que había creado el genial Hermann a fines de los años 70, donde describía un mundo postapocalíptico. Los Estados Unidos posteriores a una guerra civil iniciada por el choque entre los supremacistas blancos y los segregados afroamericanos. Una guerra que escala a niveles de autodestrucción casi total y que genera pequeñas comunidades de distinto nivel de desarrollo que conviven o combaten entre sí. Un futuro de señores feudales, ricachones persiguiendo la eterna juventud y sectas que prometen viajes lisérgicos para escapar del aturdimiento de un mundo desigual y violento.

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