Algunos ‘analistas’ en estos días de “pandemia” han divulgado la idea de una ‘nueva normalidad’, la incubación de esta imagen ha sido tomada de manera gustosa por algunos gobiernos, con esa idea se busca implantar en la mente de los ciudadanos una postura inmovilizadora, nos dicen ‘que solo podemos aspirar a una nueva normalidad’, que la ‘vida que conocíamos se ha terminado’, ‘que tendremos nuevas reglas de comportamiento y organización social’.
Esta supuesta ‘nueva normalidad’ es perversa porque tiene un tufo a absoluto y niega la dialéctica. Es filosofía barata que desconoce los procesos pasados y presentes y hace una mala apreciación de la diversa realidad acontecida con esta “pandemia”, por ejemplo, no observa que las estrategias asumidas por los gobiernos para enfrentar la crisis sanitaria se enmarcan en un amplio espectro de respuestas que obedeció a las diferentes realidades y condiciones de sus respectivos países, variables que van desde factores culturales, demográficos, desarrollo tecnológico, capacidad de su infraestructura sanitaria, particularidades sociales de su población, sistema político, etcétera.
En este marco la izquierda debe develar estas intenciones, evaluar lo acontecido para obtener lecciones y prepararse para enfrentar supuestas nuevas pandemias. La evolución tecnológica no se ha detenido y el internet con todas sus implicaciones y aplicaciones ha sido en gran parte positivo. Esta tecnología no ha provocado distanciamiento social, sino todo lo contrario, como nos demuestra la existencia de redes de cooperación específicas sin limitaciones geográficas y redes sociales en general. En el campo de la comunicación, el internet ha sido fundamental para romper el monopolio de la opinión de los grandes medios mercenarios y mercantilizados, por ejemplo.

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