El desplome petrolero, la recesión global y la incertidumbre sobre la magnitud de la pandemia covid-19 reabrirán el apetito por la energía fósil, más barata, y aplazarán inversiones en las renovables, afectando a las metas del Acuerdo de París y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los países del Sur, y en particular los exportadores de petróleo, se verán afectados como proveedores para economías que retroceden y como requirentes de inversiones en energías limpias, en un mundo que competirá rudamente por la recuperación con costos bajos, advirtieron especialistas consultados por IPS.
Las crisis, “en vista de la abundancia y bajos precios del petróleo, lejos de acelerar un cambio de era, dejando atrás los combustibles fósiles y abrazando las energías renovables, pospondrán por un largo tiempo esa búsqueda retratada en los ODS”, aseveró el experto petrolero venezolano Elie Habalián.
El ODS 7, que propone energía asequible y no contaminante, tiene entre sus metas “aumentar considerablemente la proporción de energías renovables en el conjunto de fuentes energéticas” a las que recurre el planeta.
El Acuerdo de París, destinado a adaptarse y mitigar la emergencia climática, eestablece que los países en desarrollo demorarán más en cumplir lo pactado y que las reducciones a que se obligan se realizan sobre bases de equidad y en el contexto de su lucha contra la pobreza y por el desarrollo sostenible.
Pero ante las crisis provocada por la pandemia, muchos de los 196 países firmantes “buscando aprovechar la capacidad instalada y regular impactos en el empleo y el consumo, flexibilizarán normas ambientales y desaprovecharán la oportunidad de comenzar una transición energética limpia, justa e inclusiva”, dijo Di Paola.


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