La lucha de clases y su despliegue en la estructura social está presente en el mundo contemporáneo. No se distingue con la nitidez del siglo XIX, pues se manifiesta mediante nuevas formas que esconden el contenido de antaño. Siempre se pueden identificar a los explotadores y a los explotados. Para ser de izquierda hay que estar del lado de los explotados.
El terreno donde se desarrolla la lucha de clases puede ser en un país determinado y también a escala regional o planetaria. En su análisis hay que tener en cuenta los distintos niveles geopolíticos en los cuales se desarrolla y el entramado de su interrelación. La globalización lo determina. La existencia de estados y gobiernos progresistas y socialistas junto a estados capitalistas e imperialistas le imprimen una complejidad adicional.
En este escenario hay que distinguir entre política gubernamental y posición ideológica. A veces no coinciden. La ideología es responsabilidad, principalmente, de los partidos políticos y los movimientos sociales; la aplicación de la política oficial, nacional y exterior de un país en un momento determinado, es del gobierno.
Otro decisivo aspecto a tener en cuenta en la actual lucha de clases es la revolución científica y tecnológica, en especial, en el campo de la informática y las comunicaciones. Su impronta está presente en todos los ámbitos de la economía y la sociedad.
Estas son algunas de las características que establecen los retos a los que se enfrentan las fuerzas políticas de izquierda en América Latina y el Caribe. El despliegue de su actuar revolucionario en la lucha de clases los tiene que tener muy en cuenta.

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