LA HABANA, 10 jun 2020 (IPS) - Cuando Cuba diagnosticó el 11 de marzo sus tres primeros casos de contagio con el SARS-CoV-2, ya tenía en tensión su sistema sanitario y disponía de una industria biofarmacéutica que se ha fortalecido durante el enfrentamiento de la epidemia.
Han transcurrido tres meses de un trabajo sostenido que a través de la atención primaria de salud, llega de modo directo a la comunidad, escala desde el barrio, hogares y policlínicos hasta los hospitales, en un escenario solo posible bajo un sistema de salud único, gratuito y accesible, según se destaca en este país insular caribeño de gobierno socialista y con 11,2 millones de habitantes.
Un protocolo de actuación nacional para enfrentar la covid-19 en el país contempla dos pilares de riguroso seguimiento: el preventivo y otro de atención a pacientes contagiados en sus diferentes estadios. El sistema está llamando la atención internacional por sus buenos resultados.
En un continente americano en que hasta el lunes 8 había un total de 3 349 334 casos confirmados y 183 030 fallecidos, Cuba acumulaba de ese total 2205 personas contagiadas y 83 personas fallecidas.
Para las autoridades de Salud, la prevención resulta imprescindible porque la epidemia está en el país de manera “peligrosamente silenciosa” como lo demuestran los informes diarios sobre pacientes asintomáticos, confirmados con la enfermedad, y personas que no saben cómo fueron infectadas.
De ahí que la asistencia primaria resulta fundamental en la identificación de personas vulnerables, en la detección de enfermos y en las acciones de vigilancia y acompañamiento de los recuperados. “Me siento cuidada, a menudo tocan mi puerta jóvenes de bata blanca para saber cómo me siento”, contó una mujer de 74 años a IPS.

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