En Suramérica, el mundo andino celebra en estos días el Año Nuevo andino. Que según el país es llamado el Machaq Mara, Willka Kuti, Inti Raymi, Mara T’aqa, Mosoq Wata, We Tripanty y constituye la fiesta del sol y la cosecha del solsticio de Junio.
Esta celebración se da como símbolo de gratitud de los pueblos andinos a la Pachamama -Madre Tierra- por la bondad de haber permitido una buena producción y cosecha de productos agrícolas. Antonio Abal, sociólogo y periodista boliviano recordaba que “el calendario de las culturas andinas era lunar y estaba regido por las actividades del ciclo agrícola. Por tanto, el solsticio de invierno es el inicio de un nuevo ciclo agrícola en sus diferentes pisos ecológicos.
Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, son los países que celebran esta festividad que recoge esta vivencia milenaria que permite conservar y reavivar las raíces étnicas de nuestro continente.
En estos tiempos, pareciera que hay darle un nuevo sentido al mundo simbólico andino. De hecho, en esta época de pandemia, en muchos casos han sido los pueblos y comunidades indígenas quienes en plena crisis nos han dado muestra de solidaridad y complementariedad, donde el individualismo queda subordinado a la búsqueda del Vivir Bien en comunidad.

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