diumenge, 14 de juny del 2020

El fundamentalismo religioso


Parece que hoy más que nunca la dominación política y la hegemonía se visten de valores sagrados y religiosos, lo cual nos alerta sobre el peligro que hay cuando multitudes ciegas, fanáticas y desviadas deciden actuar. La historia está repleta de estos episodios horrendos. Ojalá algún día podamos desterrar, de una vez y para siempre, las secuelas que dejan el fanatismo y el fundamentalismo religioso.

El recién terminado fin de semana nos llegó la trágica e indignante noticia del cobarde, vil y artero asesinato del guía espiritual y científico maya Domingo Choc, cuya muerte fue un acto de barbarie pública difícil de asimilar en pleno siglo XXI: fue quemado vivo a la vista de todo el público.




Las imágenes y los videos que circularon en redes sociales fueron dramáticamente impactantes y dejaron tras de sí un rastro de odio, intolerancia, fanatismo religioso y barbarie que desnuda cabalmente a la sociedad guatemalteca, así como sus desafíos, sus miedos y sus profundas contradicciones.

Aunque los hechos aún están bajo investigación, los primeros indicios parecen apuntar a líderes religiosos comunitarios tras el hecho, ya que, según la descripción del lugar donde se cometió el asesinato, hay más iglesias que escuelas (Ollantay Itzamná), lo cual nos señala uno de los males que van en aumento en el mundo actual: el fundamentalismo y el mesianismo religioso.

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