“Que no cunda el pánico”, diría el inefable Chavo del Ocho. Hay muchas expectativas sobre el resultado del balotaje para definir quién será el próximo presidente de los argentinos: el conservador Mauricio Macri, anhelante de la restauración conservadora, o Daniel Scioli, candidato oficialista. Expectativas sí y temores también.
Hace un mes, hasta las encuestas de opinión estaban seguras de un triunfo de Scioli, pero esa certeza fue lo que precisamente ayudó a que se concretara una segunda vuelta, junto con la elección de malos candidatos por el oficialismo en varias provincias y la insólita decisión de no “trabajar” la campaña como siempre lo hizo el peronismo, en las calles, en las fábricas, en los barrios; en el territorio.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada