Ciñéndonos a la “ley de Murphy”, lo peor que les podía ocurrir a los refugiados en Alemania ha ocurrido: esto es, los sucesos habidos en la estación ferroviaria de Colonia el pasado 31 de diciembre, donde han tenido lugar asaltos a mujeres e incluso violaciones que, según denuncias presentadas a la Policía, son 379 hasta la fecha, de las cuales el 40 % son por agresiones sexuales. Este hecho ha causado una ola de indignación que puede acabar llevándose por delante la esperanza de ese millón largo de refugiados que llegaron al país germano en busca de auxilio y una vida mejor.
Y, de paso, hundir el actual alto índice de aceptación de la canciller Angela Merkel, su principal valedora no solamente en el país, sino en toda la Unión Europea. Como primer paso, Merkel ha manifestado que va a endurecer la legislación para los refugiados, porque “lo ocurrido en nochevieja son repugnantes actos criminales que exigen respuestas decididas”.
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