Las bolsas chinas han conmocionado los mercados bursátiles del mundo. Otra vez. Con pérdidas muy superiores a lo ganado en 2015. Se desató un temor generalizado y la inestabilidad campa en los mercados financieros del mundo. Wall Street sufrió uno de los peores inicios de año de su historia y en España, el Ibex 35 tuvo la peor semana financiera de un año nuevo y sigue.
En Europa, Stiglitz ya denunció que la eurozona “tenía que unir a la gente, pero divide a los países. Tenía que aportar prosperidad y unión, pero hay recesión y desastre económico”. La persistente y nociva austeridad mantiene el continente en crisis, sin olvidar que el pueblo trabajador, los asalariados precarios, los pensionistas empobrecidos, los desempleados que no cesan… lo pasan mal. Y cada vez son más quienes se incorporan a la legión precaria de incertidumbre y sufrimiento. La obscena obsesión por preservar los intereses del sector financiero, motivo real de la austeridad impuesta en Europa, crea una situación tan demencial como la de alguien que tuviera una gallina que pusiera huevos de oro y se la comiera. Además, el Banco Mundial rebaja las previsiones de crecimiento mundial y el FMI hace tiempo solo expresa vaticinios pesimistas. Este sistema no tira.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada