A fines de 2015, el precio del petróleo había caído a valores propios de principios de siglo, luego de haber alcanzado un pico cercano a los US$ 150 por barril en 2008. Los pronósticos indican que los precios seguirán bajos durante 2016, algo que parece difícil de explicar en un mundo en el que cada vez es más costoso producir petróleo. Sin embargo, esta situación viene, paradójicamente, a confirmar el fin de la era del petróleo barato. Vale la pena intentar dar respuesta a lo que está sucediendo.
Los precios del petróleo siempre han fluctuado. Cuando sus valores están bajos, la economía crece, aumenta la demanda y comienza a subir el precio. Cuando los precios son lo suficientemente altos como para resentir la economía, entonces comienza la desaceleración y con ella la caída de la demanda, con lo que vuelven los precios bajos del crudo. Este ciclo se ha repetido periódicamente en los últimos cincuenta años.
Sin embargo ahora estamos ante un cambio estructural en este ciclo: el petróleo convencional se está acabando (la mayoría de los yacimientos ya entraron en declive) y el no convencional no puede extraerse a menos de USD 100 por barril. Esto quiere decir que el nuevo piso del ciclo del petróleo futuro debería estar por encima de ese valor.
Esta “sobreoferta” de crudo que hoy vivimos es el resultado de inversiones especulativas en el esquisto estadounidense que sobrevivió y produjo ingentes cantidades volúmenes mientras su precio estuvo por encima de los USD 100. Por debajo de ese umbral las empresas no sobreviven. Una vez que los depósitos actualmente repletos se vacíen y la demanda retome su crecimiento, los precios volverán a subir

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