Greenpeace ha valorado la decisión del presidente de EEUU, Barack Obama y del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para retirar permanentemente la autorización a la búsqueda de petróleo y gas en alta mar en gran parte del océano Ártico y en áreas del océano Atlántico[1].
En aguas estadounidenses se cancelan los planes de búsqueda de gas y petróleo en los mares de Chukchi y de Beaufort.
Para tomar esta decisión, Barack Obama ha aplicado una disposición de una ley de 1953, la Ley de Plataforma Continental Exterior, que confiere la potestad al presidente para bloquear de forma indefinida perforaciones petroleras y gasísticas en algunas aguas controladas por el Gobierno federal estadounidense.
Esta ley no incluye ninguna provisión para que la decisión pueda ser revocada por presidentes futuros y, de hecho, ningún presidente lo ha hecho hasta el momento. Si Donald Trump quisiera dar marcha atrás, tendría que tratar que el Congreso aprobase un nuevo proyecto legislativo que, de manera explícita, volviera a poner estas áreas en juego para la perforación de petróleo y gas. Para ello, debería pasar una serie de complicados pasos y en primera instancia superar las tácticas dilatorias del Senado.

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