El oleoducto Dakota Access (DAPL, por sus siglas en inglés) es un proyecto de 1.770 kilómetros de extensión, valorado en 3.800 millones de dólares de invresión, que tiene como objetivo transportar 500.000 barriles diarios de petróleo obtenido mediante fracturación hidráulica (fracking) desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur y Iowa hasta Illinois, donde se conectaría con otro oleoducto para trasladar el petróleo al golfo de México. Los opositores al DAPL —entre ellos, la tribu sioux de Standing Rock junto a otros 280 colectivos, muchos de ellos indígenas— temen que una ruptura del oleoducto pueda contaminar el aire y envenenar el río Missouri, que abastece de agua potable a 17 millones de personas, según denuncian periodistas como Amy Goodman.
Una de las entidades que integran el consorcio que financian la construcción del DAPL es el BBVA, que este jueves ha recibido de manos de Ecologistas en Acción un manifiesto con más de 500.000 firmas para exigir a la entidad bancaria que se retire del proyecto. Además de BBVA, otros 16 bancos (entre ellos Citogroup, BNP Paribas, ING, Société Générale y Wells Fargo) participan en la financiación del polémico oleoducto que ha generado numerosas protestas en EEUU. Más de 500 organizaciones civiles enviaron hace pocos meses una carta a los máximos responsables de estas entidades exigiéndoles su retirada del consorcio, y llamando a los clientes a desinvertir en estos bancos en caso de que prosigan con el proyecto.

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