Hay cosas en Chile que son dignas de Ripley, sobre todo en cuanto a las Forestales y a los incendios. Es cierto que hay escándalos grandes como en la pesca, Penta, SQM, el cobre, el litio, el oro, la plata, las AFP, la salud, la educación, etc., pero en éste caso nos abocaremos al caso de las Forestales, actividad que sigue siendo un pingue negocio.
Estas empresas le están exigiendo al Estado, por intermedio de sus medios de comunicación y algunos de sus mercenarios parlamentarios ya conocidos públicamente, que reconozca ser el responsable de los incendios. Me parece que la Presidenta tiene ya muchas yayas, se ha equivocado mucho y ha cometido cientos de errores –como si fuese una primeriza–, en todo caso más de los aceptables.
Eso es una cosa, y es grave, pero en los incendios, no identificar a los verdaderos culpables, me parece un grotesco crimen político.
Estas empresas forestales, que tienen colosales beneficios, y colosales ganancias como en ningún lugar del mundo, no tienen prevenciones para algo tan propio a ese negocio como son los riesgos de la actividad forestal: tener bien hechos y mantenidos sus cortafuegos, especialmente hacia las poblaciones. Disponer de brigadas contra incendios, así como la maquinaria y los aviones para atacar los fuegos. Por cierto, si no han cumplido con esas normas mínimas, deben asumir la responsabilidad del daño público, del daño al medio ambiente y por sobre todo, del daño que le han causado a miles de familias que perdieron sus viviendas.

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