diumenge, 20 d’agost del 2017

Lorca somos tod@s (un año más…)


Otro agosto más en el calendario, y suman ya ochenta sin contar el del fatídico año 1936. Fue por aquel entonces cuando, el día 16, Federico García Lorca fue detenido en la calle Angulo de la ciudad de Granada. Se alojaba en el hogar de la familia de su amigo Luis Rosales, también poeta, donde cometió el error de sentirse seguro debido a la reconocida militancia falangista de varios miembros de dicha familia. Dos días más tarde, la madrugada del día 18, Lorca sería fusilado en la carretera que une Víznar y Alfacar, tal como otras miles de víctimas de la represión fascista. Junto a él también fueron fusilados el maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.




¿Fue Lorca asesinado por rojo? ¿Por republicano? ¿Por homosexual? ¿Lo fue por ser víctima de rencillas entre miembros de su familia? Todo esto se ha dicho. Aunque a día de hoy el porqué pueda ser en cierto modo irrelevante. A día de hoy, lo que resta como verdad inequívoca es que Lorca sigue siendo una víctima de la represión franquista, cuyo espíritu libre no tenía cabida en la Nueva España surgida del golpe de estado del 36, y cuyos restos permanecen aún sin ser identificados. Aquí es, tal vez, donde yace la clave de la importancia de Lorca en tanto que figura paradigmática de la represión franquista.

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