dijous, 2 de novembre del 2017

Cataluña: una nueva faceta de la crisis global


La situación en Cataluña preocupa a los españoles, moviliza al conjunto de Europa y despierta interés en el resto del mundo. ¿Qué puede pasar? Imposible decirlo con certeza, los escenarios son cambiantes y cada movimiento es parte de una fina jugada de ajedrez, haciendo equilibrio en un contexto que parece estar destinado a la violencia civil.

Más allá del desenlace de la crisis en Cataluña y la posibilidad o no de constituirse como República independiente, el objetivo del presente análisis es ubicar la situación particular en un contexto general.

Cataluña no es otra cosa que una rajadura más de un contexto global que desde la crisis global que estalló en 2011 en el viejo continente viene sumando problemas en todo el bloque occidental



El tema es que el problema no acaba en Cataluña. La Unión Europea mira con preocupación no solo la posibilidad de una independencia, sino lo que pueda emerger de una dinámica de enfrentamientos. Cataluña, Navarra, Andalucía o el País Vasco son territorios diferentes en cuanto a la coyuntura, pero parecidos en cuanto a tensiones y pueden sumarse las ricas regiones de Lombardía y Véneto, en el norte de Italia u otros casos similares en Francia, Bélgica, Alemania o muchas otras regiones de Europa. Cuando la crisis golpea, el temblor se siente en diferentes puntos que, parecen estar separados pero en realidad se conectan. Con esto no quiero decir que todos los casos son similares ni que Europa esté al borde del desmembramiento, pero sí es claro que el sistema de integración europeo sufre las heridas de un vidrio que se astilla, heridas de baja intensidad pero que requieren reformas para procesar tensiones y garantizar un sistema de integración plural que contemple pluralidades.

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