La fuerza de seguridad se paró enfrente del decreto del gobierno de Hernández, que estableció el estado de excepción por diez días tras las protestas y las denuncias de fraude. La oposición no reconoce la reelección del presidente y avisa que irá a la OEA.
La policía hondureña planteó hoy su desacuerdo con el estado de sitio que decretó el gobierno de Juan Orlando Hernández a última hora del viernes, y cientos de efectivos se declaran en huelga, como forma de no reprimir a los manifestantes que denuncian un fraude a favor del oficialismo en las elecciones presidenciales del 26 de noviembre.
“En estos momentos estamos de brazos caídos para manifestar nuestra inconformidad por lo que está pasando a nivel nacional. Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia”, dijo un vocero las Cobras, como se conoce a las unidades de las fuerzas especiales de Honduras. En rigor, las fuerzas deberían reprimir cualquier acción en la calle durante la vigencia del estado de excepción, que el gobierno de Hernández estableció por diez días e impide circular por las calles durante la noche.
“Nuestro pueblo es soberano y a ellos nos debemos,

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