divendres, 16 de febrer del 2018

DESPERTANDO CON TAMBORES. Por Romano Paganini*


Nadie contó con ell@s, pero de repente aparecieron tocando en la fiesta folclórica de la ciudad. L@s estudiantes y activistas de Ibagué, una ciudad medianamente grande al suroeste de Bogotá, se metieron con sus veinte tambores de resistencia en la primera fila del desfile y lo hicieron a propósito. No para molestar a l@s festejantes, sino para incomodar al carro N°1, financiado por AngloGold Ashanti, una de las empresas mineras más grandes del planeta. El conglomerado británico-sudafricano se instaló fines de los años cero en la zona, después de que salió a la luz que en las tierras alrededor de Ibagué se encuentran las reservas de oro más grandes de toda América Latina.

Mientras los Tambores tocaban, Jaime Tocora y sus compañer@s del Comité Ambiental repartieron folletos, difundiendo entre l@s festejantes sorprendid@s las intenciones del carro N°1. “Al final”, se acuerda el activista de 30 años, “la gente festejó con nosotros y abuchearon al vehículo de Ashanti.” Fue el comienzo de Marcha Carnaval.




Bailar en vez de resistir

En Colombia se marcha cada dos por tres: contra las reformas injustas de salud, contra las condiciones de trabajo inhumanas, contra el extractivismo. Por la historia de América Latina resistencia es parte de la vida cotidiana, parte de la autodeterminación. “Y aunque uno no puede ignorar esa cultura política”, destaca Jaime Tocora, “tenemos que reconocer que la gente está cansada de resistir.” Por eso el Comité Ambiental buscó otras formas de participación política. Después de largas charlas con sindicalistas, comunidades indígenas, campesinos, estudiantes y profesores –tod@s en contra de la megamineria– el grupo llegó a otra parte de su autodeterminación, a su propia cultura: a la música, al baile, el festejo, la diversidad de Ibagué. “La Marcha Carnaval no está en contra de la muerte que trae el extractivismo”, dice Tocora, “sino a favor de la alegría, las ganas y la vida.”

Entonces, l@s que están en contra de la minería ya no salen a la calle como antes, tapando sus caras con bufandas y tirando piedras. Hoy en día l@s Ibagueñ@s  dibujan sus caras y cuerpos con colores, llevan sus instrumentos, se visten como en la Streetparade de Zurich (Suiza) y cantan hasta que se quedan sin voz.

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