dissabte, 7 d’abril del 2018

ESTADOS UNIDOS “Tuvimos un sueño, ahora toca despertar”


Cincuenta años después del asesinato en Memphis de Martin Luther King Jr., la ciudad en la que perdió su vida uno de los líderes más importantes del movimiento por los derechos civiles es un ejemplo devastador del fracaso de la lucha por la igualdad racial en los Estados Unidos.


En 1966, dos años antes de que una bala atravesara su cuello en el balcón de la habitación 306 del Motel Lorraine de Memphis, la popularidad de Martin Luther King Jr. en Estados Unidos era del 37%. Según las últimas encuestas, 50 años después de su asesinato, el presidente del país, Donald Trump —cuya victoria electoral fue celebrada por grupos supremacistas blancos como el Ku Klux Klan—, es más popular de lo que lo era el reverendo en los años en que el movimiento por los derechos civiles consiguió sus grandes logros legislativos. Hoy, en el día de la conmemoración de su muerte, King Jr. es una figura elogiada y reivindicada por la narrativa oficial del país, aunque sea a costa de limar las aristas más afiladas y críticas de su discurso.


Habitación 306 del Motel Lorraine, donde fue asesinado Martin Luther King el 4 de abril de 1968


“Hay un consenso nacional, una aceptación de la figura de Martin Luther King Jr. como el líder del movimiento de los derechos civiles, pero esta forma de presentarlo es problemática, porque hubo otra mucha gente involucrada. Con él se consiguió la igualdad legal entre razas, pero la narrativa oficial omite sus críticas sobre la injusticia económica, el imperialismo estadounidense o la Guerra de Vietnam. Incluso al final de su vida empezó a tratar el tema de la justicia de género, aunque él mismo recibió críticas de sectores feministas negros”. Sharon Stanley, profesora del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Memphis, describe un panorama de racismo endémico en Estados Unidos: “King era consciente de que la demanda de igualdad racial iba mucho más allá de la igualdad racial por ley. Y ese es un tema que este país no ha afrontado jamás seriamente. Cuestiones como las estructuras institucionales que perpetúan la desigualdad. En ese sentido, no ha habido ningún avance significativo desde los tiempos de Martin Luther King Jr.”.



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