Su colegio -y su sueño- está por crearse y, claro tienen más posibilidades de lo habitual para formar parte del proceso.
El objetivo, tan sencillo como complicado: “Gure jolastokia amesten”, que quiere decir que están “soñando” su futuro patio. Dicen que buscan “repensar estos espacios desde una doble perspectiva. Por un lado, quieren que “el espacio exterior sea un espacio real de igualdad y, por otro, que se vertebre sobre el juego libre, la naturaleza y su cuidado”. Naturaleza e igualdad.
La cultura sexista en la que estamos todas (las personas) inmersas se evidencia también en los patios de los colegios. El fútbol es el deporte más extendido con diferencia y el espacio que se dedica a él es completamente desproporcionado respecto a las muchísimas actividades que se pueden llevar a cabo en un patio. Así, las niñas y los niños que no juegan a fútbol se ven desterrados a un segundo plano, físico y simbólico. Algunas niñas, sí-ya-lo-sé, también juegan a fútbol, pero las dificultades con las que se encuentran estas darían para una serie de artículos temáticos.
En las jornadas que organizó el AMPA de Errekabarri se analizaron las desigualdades de género que se ven cada día en los patios y cómo estas construyen un imaginario simbólico muy parecido al que aprendemos en todos los ámbitos de nuestra vida: Si no formas parte del grupo que tiene poder —en este caso, si no eres uno de esos niños que juegan a fútbol en el patio— estás relegada a la otredad, a un segundo plano. Las niñas aprenden cuál es su papel desde que son demasiado pequeñas para aprender algo tan duro.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada