Los miembros del nuevo Gobierno italiano, que empezó a trabajar el pasado viernes, parecen empeñados en llamar la atención en sus primeros días de trabajo con declaraciones a cual más sorprendente. Si el pasado fin de semana era el nuevo ministro de Discapacidad y Familia, Lorenzo Fontana, el que hacía gala de su homofobia al declarar que "las familias gais no existen", este lunes el que ha se he metido de lleno en un charco ha sido su colega de Interior y vicepresidente del Gobierno, Matteo Salvini, quien ha dejado entrever un punto xenófobo en sus declaraciones al señalar que a los inmigrantes indocumentados "se les ha acabado la buena vida" o que los fondos destinados a la acogida de inmigrantes "son demasiados"
En sus primeros días como ministro, Salvini ha lanzado sus consignas contra la inmigración. Ya ha anunciado que trabajará "para hacer aún más eficaces las políticas de control, alejamiento y expulsión".

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