La violencia urbana y el cambio climático desnudaron como verdugos a algunos instrumentos que las sociedades modernas adoptaron como palancas de su bienestar: las armas ligeras, las cárceles, la gasolina y la ganadería vacuna.
El caso extremo es el de Estados Unidos, donde la opción por las armas de fuego como instrumento de defensa está inmolando los estudiantes, por homicidio a unos centenares y a millones por el miedo.
La violencia armada cuesta 526.000 vidas al año en todo el mundo y mucho más heridos, según la Red Internacional de Acción contra las Armas Ligeras.
A esa elección fatal, la historia humana agregó otras, como el uso del petróleo en la propulsión vehicular en lugar de la electricidad más eficiente, la carne vacuna como fuente de proteína y la cárcel como sistema de castigo de delitos graves.
Son cosas que ya existían y se conocían desde mucho antes, pero que se hicieron dominantes en los últimos siglos, con la colonización europea de otros continentes, la explosión demográfica y la urbanización.

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