Al suspender temporalmente las operaciones en el Mediterráneo central, ya no podremos cumplir nuestra función de ser testigos y denunciar lo que está ocurriendo con los inmigrantes en el mar y en los centros de detención libios. Estamos seguros de que incluso en estos días muchas personas están saliendo de Libia y, sin barcos para que les ayude, quién sabe cuántos de ellos morirán.
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Cierre de puertos italianos y malteses, prohibición de la transferencia de inmigrantes, criminalización de la solidaridad, manipulación de la información. ¿Cómo reaccionar ante todo esto? Hablamos de ello con Riccardo Gatti, comandante del Astral y jefe de misión de Open Arms, los barcos de la ONG española Proactiva Open Arms.
Tanto el Astral como el Open Arms están estacionados en el puerto de Barcelona. En los últimos tiempos la situación ha cambiado radicalmente: con el cierre de los puertos italianos y malteses y la prohibición no sólo de desembarcar, sino también de trasladar a los inmigrantes rescatados en el mar a barcos más grandes que los nuestros, nos hemos visto obligados a abandonar temporalmente el Mediterráneo central. El Open Arms es un antiguo remolcador y el Astral un velero: aunque han salvado a miles de personas, son pequeños y no tienen las condiciones para permanecer en el mar días y días, especialmente ahora que se acerca el otoño. El riesgo para la gente sería demasiado grande. Este es el resultado de la feroz campaña contra las ONG: han conseguido expulsarnos a todos de la zona de búsqueda y rescate y han cerrado los puertos incluso para la Guardia Costera italiana.
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