dimecres, 21 de novembre del 2018

Publicaciones El canciller de Bolsonaro y el próximo rol geopolítico de Brasil


Como suele suceder en otros presidencialismos latinoamericanos, durante el período que va desde que se consagran en las urnas los presidentes hasta el momento en que asumen el cargo va apareciendo la característica que tendrá el futuro Gobierno. Para el caso brasileño, sucedió con Fernando Collor de Mello, con Fernando Henrique Cardoso, con Lula Da Silva y con Dilma Rousseff. En los meses de transición de cada uno de ellos, un determinado perfil se fue presentando en sociedad, de mayores o menores rupturas respecto del Gobierno anterior y con conciliaciones variables frente a la coalición electoral que lo apoyó.

Así, por ejemplo, fue durante los últimos meses del 2002, en la transición al primer Gobierno de Lula, que se presentó el Programa Fome Zero –paso inicial para lo que luego resultaría en el Programa Bolsa Familia- que despertó diferentes apoyos en la sociedad civil e hizo girar en torno del (futuro) presidente a buena parte de la opinión pública, incluso la que no lo había votado




No es casualidad, entonces, que Jair Bolsonaro haya elegido a Ernesto Araujo –hasta hoy director del Departamento de Estados Unidos, Canada y Asuntos Latinoamericanos-, un funcionario de no tan alto rango como para ser ministro, sin experiencia en el exterior, pero con una virtud (por lo menos para la visión del próximo presidente) manifiesta desde hace unos años, cuando un texto emblemático de Araujo comenzó a circular internamente por Itamaraty: es declaradamente seguidor de Donald Trump, y de perspectivas afines[2]. Al igual que Trump y Bolsonaro, Araujo tiene visiones tan asombrosas como alarmantes:

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada