Hogares para Todos. Mientras una ciudad tras otra se enfrenta a la gravedad de la crisis de la vivienda en Estados Unidos, estas tres palabras se han convertido en un grito de guerra nacional. Se extiende a la vivienda el principio que ya ha hecho que Medicare [programa público de cobertura sanitaria] para Todos y la universidad gratuita sean un distintivo de una izquierda democrática en ascenso: el principio de que, especialmente en un país rico como Estados Unidos, todos tienen derecho a la vivienda, a la atención sanitaria y a la educación.
Si la crisis de la vivienda ha sido lenta en registrarse a nivel político nacional, no es por falta de impulso a nivel de las bases. No hay ninguna ciudad importante en los Estados Unidos hoy en día sin una multitud de grupos de derechos de los inquilinos, y la “gentrificación” ha pasado, en el transcurso de una década, de las revistas académicas de izquierdas al lenguaje cotidiano. De costa a costa, un movimiento libremente organizado, intersectorial y de abajo hacia arriba está confluyendo en torno a la justicia en la vivienda —la idea de que la vivienda es indisociable de una serie de otros temas como la justicia racial, la pobreza, el medio ambiente, la inmigración y los derechos de los ex-presos.
Liderada por la Alianza por el Derecho a la Ciudad, Hogares para Todos se unió en 2013 como una coalición de 22 organizaciones que buscan vincular las luchas locales por la vivienda

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