dissabte, 26 de gener del 2019

Venezuela, dos presidentes y un mar de dudas


El país liberado por Simón Bolívar se encuentra en un punto muerto, inmerso en un conflicto de legitimidades y ante un abismo de incertidumbre: Nicolás Maduro, presidente venezolano, no reconoce a la Asamblea Nacional (AN) –el poder legislativo-, presidida por Guaidó desde el 5 de enero, con mayoría opositora desde diciembre de 2015 y declarada en 2017 en “desacato” por un Tribunal Supremo afín y nombrado por el chavismo. De igual manera, la AN no reconoce las elecciones de mayo del año pasado, en las que salió reelegido Maduro con el mayor porcentaje de abstención desde que Hugo Chávez llegara al poder en 1998 (52%).




Cierto es que el ejército ha asumido cada vez más atribuciones y que se ha erigido en guardia pretoriana del gobierno de Maduro. Un estudio de la ONG Control Ciudadano lo demuestra: la cuota militar en el Ejecutivo fue del 25% en época del teniente coronel Hugo Chávez (1998-2013). Con Maduro, conductor de autobuses en sus orígenes y que se aupó a la presidencia señalado a dedo por el propio Chávez antes de morir, alcanzó el 43,7% en 2017 y, en estos momentos, se ubica en el 26,4%.

El peligro de una guerra civil

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, ha cerrado filas este jueves en torno a Maduro: “Los militares no aceptamos un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la ley. La FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) defiende nuestra Constitución y es garante de la soberanía nacional. Es sumamente peligroso lo que ocurrió el 23 de enero. Estamos aquí para evitar una guerra entre venezolanos”. Pero Padrino ha añadido un matiz nuevo y ha llamado “al diálogo con la oposición”.

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