dissabte, 26 de gener del 2019

El patriotismo vacío de Jair Messias Bolsonaro


Bolsonaro ha llegado a la presidencia de Brasil rodeado de un fuerte halo de patriotismo. La bandera brasileña fue una constante en su campaña presidencial. Su lema, “Brasil por encima de todo y Dios por encima de todos” consiguió integrar dos ideas con mucha fuerza, la patria y la religión las que, unidas a la persecución del PT, son los principales articuladores del discurso de Bolsonaro. Sin embargo, su discurso patriótico choca de frente con la visión que defiende su gabinete económico para el manejo de la economía brasileña. ¿Se puede hablar de patriotismo mientras se profundiza un plan económico neoliberal? A continuación, repasamos algunos de los ejes que comienzan a orientar la economía brasileña y su relación con el resto del mundo.




Los tres pilares de la agenda económica del superministro de Economía

¿Un neoliberal al frente de la agenda económica de un Gobierno patriótico? Paulo Guedes, que a menudo se le ha colgado la etiqueta de “superministro”, es el director de orquesta de la agenda neoliberal en Brasil. Como él mismo ha reconocido al momento de asumir oficialmente el cargo, tres son los pilares de su agenda: 1) La privatización del sistema de pensiones; 2) la aceleración del proceso de privatizaciones iniciado durante el mandato de Michel Temer; y 3) una “simplificación tributaria” que mermará la capacidad de obtener recursos del Estado y, por tanto, su capacidad redistributiva.

Con la asunción de Bolsonaro se consolidó el giro que se venía dando desde el golpe contra Dilma Rousseff y la presidencia de Temer. No se ha dado inicio a un nuevo ciclo, sino que éste continúa lo ya avanzado en al anterior Gobierno. A pesar de las consignas patriotas, el patrimonio económico de la ciudadanía brasileña está en venta y a precio de saldo. La patria para algunos empieza y termina con la bandera. Este patriotismo del siglo XXI, que se vende al capital internacional y es capaz de fomentar el expolio de sus propios países, se va extendiendo cada vez más y más por todas las regiones del mundo. Deshacerse de las empresas estratégicas es un asalto a la soberanía nacional. Un retroceso que supone profundizar la inserción periférica que Brasil apenas comenzaba a desmontar en los primeros años de este siglo. No hay patriotismo allí donde gobierna el neoliberalismo.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada