Las reivindicaciones del movimiento feminista se han colocado en el centro de la opinión pública, del debate parlamentario, de los editoriales y las tertulias. Han llegado a toda la sociedad. Han sacudido las conciencias y han comenzado a remover cimientos. Han obligado a todas las fuerzas políticas a tomar posición, y a poner a la defensiva a los defensores del patriarcado.
Todo ello fue posible gracias a la lucha de decenas de miles de mujeres organizadas en una enorme variedad de colectivos y plataformas feministas a lo largo de toda España. Este año, como en 2018, no hay ciudad ni pueblo que no haya organizado asambleas o actos de preparación de la huelga feminista, en la que no se prepare una concentración, una pegada de carteles o algún acto reivindicativo. Este 2019 el 8M es ya, de entrada, un rotundo éxito.
Es imperativo poner la lucha por la igualdad -y muy especialmente el combate a la lacra de la violencia machista- como cuestión de Estado, destinando todos los recursos necesarios a lograr la plena igualdad y a erradicarla, en todas sus formas, de la sociedad.

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