Al movimiento social le queda la calle para exigir sus derechos frente al abandono estatal y el incumplimiento del proceso de paz acordado.
Pasados más de dos años de la firma del acuerdo de paz en Colombia, el pueblo colombiano sigue esforzándose en poner fin a los más de 60 años de guerra. Tras la firma del acuerdo de paz entre las Farc-Ep durante el gobierno de Santos, la llegada de Iván Duque ha supuesto un gran golpe para la paz. Desde su posesión, el presidente heredero de las políticas uribistas, mantuvo una postura contraria a lo pactado el 24 de noviembre de 2016.
Las elecciones de mayo del pasado año cambiaron el rumbo del país, la esperanza de la gente que vive el conflicto cada día, decayó ante un gobierno que no solo desconoce el acuerdo, sino que pretende reducirlo hasta que no quede nada de él. También sufrieron aquellos que trabajan por y para defender los derechos sociales de un país que se mantiene junto con Brasil entre los más altos de la región en cuanto a desigualdad y cuyas cifras relativas a pobreza extrema aumentan desde 2016, siendo las mujeres, la población indígena y afro las más afectadas.

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