La dinámica impredecible, imparable, de la inundación migrante sugiere todo el tiempo la comparación fluvial. El agua corre, se le van poniendo diques, desvíos, se le confina en estanques o pozos, y siempre encuentra modo de salir para atrás, adelante, a los lados, o ir más abajo.
La vasta, y por momentos rebasada Estación Migratoria Siglo XXI, donde se confina a los migrantes detenidos, no bastó la noche del jueves para contener a mil 300 personas que escaparon, si bien muchos no llegaron muy lejos, o regresaron. Por más planes que traigan, la realidad que encuentran los obliga a improvisar constantemente. Su meta es fluir. Sí, huir. Y sobrevivir.
Apenas unas horas antes había visitado la estación el subsecretario de Gobernación Alejandro Encinas, y había encontrado todo en orden. Dentro de lo que puede llamarse orden en un mosaico que alcanza en esta frontera a 19 nacionalidades, distintas culturas, actitudes, habilidades, idiomas. Si los torrentes masivos proceden de Honduras, la preparación y la capacidad estratégica casi militar para moverse corresponde a los cubanos; algunos de ellos habrían organizado la fuga de la Estación Siglo XXI, y seguramente no fueron los primeros en regresar, o ya no lo harán. Su liderazgo resulta notable, y la red mafiosa que los administra es eficaz, no son meros polleros del sureste.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada