dimarts, 30 d’abril del 2019

Kivalina, Estados Unidos: de aquí saldrán los próximos desplazados internos por el cambio climático


La mayoría de los habitantes de Kivalina responden dubitativamente a la pregunta de cuánto tiempo creen que podrán seguir viviendo en sus casas. Solo Millie Hawley, directora de la oficina de recolocación de la ciudad, responde contundentemente con un: “dos años”. Esta es la realidad a la que se enfrentan los vecinos de esta pequeña localidad de Alaska, no saber hasta cuándo su hogar será un lugar seguro.

La ciudad, situada en un arrecife de arena, ejerce de barrera entre el mar Chukchi y la laguna Kivalina, a la cual van a desembocar los ríos Wullik y Kivalina, convirtiendo en una isla el atolón. Esta delicada localización hace que el enclave habitado sea altamente sensible a la subida del nivel del mar –fruto del calentamiento global y el deshielo del Ártico–.


Foto aérea de Kivalina, Northwest Arctic Borough, Alaska, Estados Unidos. Esta será la primera ciudad de EEUU que quedará completamente sumergida por los efectos del cambio climático.


Desgraciadamente, según los expertos, lo que está sucediendo en Kivalina dejará de ser un caso aislado para convertirse en común en muchas otras partes del planeta. Para Kivalina ya no hay vuelta atrás, la recolocación de la ciudad es la única salida. Estos habitantes de Alaska se encuentran entre los primeros en sufrir las consecuencias, pero lo que sucede en el Ártico afecta a todo el planeta

El alto coste que supone la recolocación de la ciudad de Kivalina es uno de los principales obstáculos para levarla a cabo. Nadie habla de cifras concretas ni de presupuestos cerrados, pero se estima que la recolocación precisaría de unos 400 millones de dólares de dólares USD (unos 346 millones de euros).

Más allá de las fechas y cifras sin concretar, Hawley explica que, lo que sí se ha definido es, para 2019, el inicio de las obras de una carretera que sirva para evacuar a los lugareños. El presupuesto para ésta asciende a 55 millones de USD (unos 48 millones de euros). Y es que, actualmente, los únicos medios para llegar o partir de Kivalina son: la avioneta, todo el año; y, entre junio y octubre, el barco. De modo que, en caso de inundaciones repentinas o fuertes marejadas, la población no tendría una vía de escape segura.


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