dijous, 19 de setembre del 2019

La coyuntura planetaria: EE.UU-Irán Equilibrio inestable de fuerzas


La tensión entre Irán y EE.UU. agravada desde junio de 2019, por la acción del gobierno persa al derribar un dron norteamericano, RQ-4 Global Hawk, que surcaba cielos iraníes en claro afán de espionaje, es un elemento más de provocación, de entre otros que continúan dándose. Anteriormente y en mayo del mismo año, Irán decidió romper parcialmente el acuerdo nuclear [3] firmado con EE.UU. y algunos países europeos en 2015. Incumplimiento que se produjo tras la ruptura que, por su lado, Estados Unidos había concretado en mayo de 2018. En consecuencia, Irán aumentó el porcentaje de refinación de uranio, rompiendo el acuerdo y exigiendo a EE.UU. deponer las sanciones económicas. En junio pasado, por su parte, el régimen norteamericano amenazó al gobierno iraní con aplicar nuevas sanciones económicas, al mismo tiempo que se generó un conjunto de incidentes con barcos petroleros, especialmente del Reino Unido, que circulaban por el Estrecho de Ormuz. Finalmente, en los primeros días de agosto, se produjo un nuevo incidente con un barco petrolero del Reino Unido aumentando los niveles de tensión en la región.




¿Cuáles son los antecedentes, características y factores que generan esta situación que podrían llevar al mundo, como dicen algunos analistas, a una posible conflagración bélica mundial?

¿Los intereses reales y las acciones de chantaje de los dos gobiernos, el iraní y el norteamericano, muestran solo una tensión circunstancial o abren un proceso de probable guerra de imprevisibles consecuencias?

Estas son las preguntas principales que este artículo intenta responder sobre la mencionada coyuntura planetaria, al mismo tiempo que tomar el pulso de la situación incierta y confusa del planeta que encubre los objetivos e intereses en juego en el conflicto en ciernes.



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