Ya van más de 10 días desde que como pobladores y pobladoras, parte de la clase trabajadora, nos sumamos a la gran convocatoria que las y los estudiantes secundarios nos hicieron a través de las evasiones masivas, producto del alza del pasaje. Espectadores al principio pero rápidamente nos volcamos como en los 80 a las marchas, cacerolazos y barricadas, ollas comunes y asambleas territoriales, las cuales hoy nos permiten vislumbrar posibilidades de avanzar hacia la reconstrucción del movimiento popular.
Han sido jornadas extenuantes, agotadoras, pero llenas de enseñanzas en la lucha por nuestros derechos. El pueblo, las y los trabajadores nos han dado lecciones de movilización y protesta, las cuales son un motor para impulsar la lucha clasista contra el capitalismo, el imperialismo y al patriarcado, ejemplo de esto han sido la multiplicación de ollas comunes en diferentes comunas y regiones del país, las asambleas realizadas en plazas y sedes de nuestros territorios, ocupando el espacio público en favor de la organización popular, en las cuales se ha ido debatiendo sobre nuestros pliegos de demandas y la forma de cómo ir conquistando derechos. Lo hemos visto también en las marchas donde la alegría de ser millones se transforma en rebeldía e impronta combativa contra las y los defensores del sistema capitalista, en los cacerolazos donde las barricadas fueron validadas como la forma de protesta popular contra las injusticias de este modelo de explotación, opresión y dominación.

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