El próximo 1 de diciembre de 2019, la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE celebrará su décimo aniversario desde que se hizo legalmente vinculante, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa aquel diciembre de 2009.
El Consejo de la Unión Europea ha adoptado unas conclusiones con ocasión del décimo aniversario de la Carta de los Derechos Fundamentales.
En este apartado llama la atención que ciertas libertades y leyes, aunque estén aprobadas no llegan a implementarse del todo en los ordenamientos jurídicos de los Estados. En ese sentido, y en materia de discapacidad, nos vemos en la encrucijada de haber o no evolucionado como era de esperar, tras diez largos años en materia de derechos humanos.
Este avance social dista mucho de ser igual para todos sobre todo si hablamos de personas con discapacidad. Personas que a través del asociacionismo, de organizaciones involucradas y otros organismos oficiales han proclamado injusticias en materia social, especialmente con el colectivo con discapacidad.
En la Carta se reitera que la Unión se fundamenta en valores comunes como el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos derechos son la piedra angular de la Unión Europea, por lo que todos los Estados miembros y las instituciones de la UE deben respetarlos plenamente

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