dijous, 5 de desembre del 2019

Un tsunami llamado 5G


El “mundo feliz” del siglo 21 es un mundo conectado. Tendrá refrigeradores que avisan a nuestro teléfono móvil que falta leche o se está pudriendo una lechuga – o mejor aún, avisa directamente a la multinacional Amazon u otra red de ventas electrónicas, que lo incluya en la entrega semanal. Pañales con chips que avisen que hay que cambiar al bebé, zapatos que miden cuántos pasos damos, ropa con chips que interactúan con teléfonos y monitorean nuestros movimientos y estado de salud, y muchas otras formas digitales y robóticas de que las cosas se comuniquen entre sí e intercambien información sobre nosotros para las empresas.




El Internet de las Cosas se trata justamente, de comunicar objetos, no personas, explicó Andrés Barreda, profesor e investigador de la UNAM, en el seminario “Navegar la tormenta digital” que realizó la Red Social de Evaluación de Tecnologías en América Latina y otras organizaciones este 19 y 20 de noviembre. Una forma de favorecer exponencialmente ganancias para los que fabrican y comercian esos objetos, mientras que al mismo tiempo mina la comunicación real entre seres humanos y las relaciones comunitarias que son el sustento para entender, dar significados y pensar en cómo cambiar la realidad y qué necesitamos realmente.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada